La familia natural

La familia natural, la que no se alarma y sí educa

Cuando un niño  –en medio de su ingenuidad, de su curiosidad, de su apertura al mundo- ve por primera vez una mujer desnuda, en la televisión o en alguna revista, no lo ve con el morbo ni con los intereses de los ojos adultos. Pero después lo cambiará, dependiendo de lo que aprenda con sus adultos más cercanos.

Si se asustan, se alarman, se ponen nerviosos, hacen el gran escándalo cuando un cuerpo humano desnudo aparece en pantalla o en las fotos, si corren a taparle los ojos al niño, si gritan “¡apaguen eso!”. Si empiezan a transmitir terribles y grandes nerviosismos cuando ven una escena en la que hombre y mujer se besan y acarician y tapan con enorme aspaviento el rostro de ese niño. (Esto no ocurre cuando comparten con ese niño escenas de violencia extrema, de sufrimiento a humanos, de destrucción ecológica, etcétera).

Si todo esto ocurre, ¿qué creen que sentirá, pensará, intuirá ese niño? ¿No será éste el inicio de una curiosidad que no será satisfecha de manera sana, natural y formativa? ¿No es aquí donde se coloca el interés por las revistas pornográficas, por la desinformación que se convierte en prácticas que alimentan la irresponsabilidad, la falta de plenitud y de respeto a los demás?

La familia natural, la que no se alarma frente a todo esto, sí educa porque con su mensaje de naturalidad transmite tranquilidad al niño o niña frente a su propia sexualidad. Hablamos de una “familia natural” en el sentido que al cuerpo lo siente y lo transmite con esa plenitud y limpieza de mirada y sentimientos que no oculta el cuerpo, que no tiene miedo al desnudo, que va “acostumbrando” al niño y niña a que el cuerpo no sólo es una maravillosa expresión de la vida, sino que es igual en este hombre y aquél, en esta mujer y en aquélla. Que unos somos distintos a las otras (hombres y mujeres), pero no por eso somos superiores, mejores o absurdos por el estilo.

No hay alarma alguna en una familia natural cuando el niño mira, se interesa, menos si pregunta. No hay alarma porque no se siente que aquella curiosidad “sea mala” o sea señal de desvíos o inmoralidades por parte de ese niño o niña. ¿Qué inmoral puede ser la curiosidad por el cuerpo que expresa un niño? ¿No es más inmoral el adulto –que por religión, cultura o deformación mental- ataca, critica, descalifica y llena de castigos y ofensas a ese pequeño curioso? No hay alarma porque no hay motivos. Pero sí hay diálogo, sí hay preguntas y respuestas, sí hay interés por el cuerpo y la sexualidad, sí hay alegría por toda esa temática.

Y aquí se encuentra la principal aportación educativa de este tipo de familia: EDUCA PARA LA ALEGRÍA CORPORAL, como preparación para una vida sexual más sana, sin las culpas tormentosas y absurdas, sin la desinformación peligrosa.

Un niño o adolescente castigado por leer revistas pornográficas (bueno, por verlas, realmente) es un niño o adolescente al que se le está invitando a más pornografía, a buscar información en los lugares menos indicados, a ir solo en ese camino de preguntas y curiosidades, tan sanas y tan lindas para empezar la vida sexual.

Una familia natural, no alarmada y educadora de la sexualidad, tiene rasgos como los siguientes:

  • No se asusta, ni angustia, ni pelea, ni genera ofensas o enojos frente a escenas sexuales de cualquier tipo. SÍ dialoga, habla, expresa, pregunta y responde sobre esas escenas.
  • No prohíbe las revistas pornográficas. SÍ las evita, porque no son necesarias para un niño o joven que ve con naturalidad sus primeras escenas sexuales, que las conversa con su familia.
  • No evita la temática sexual, ni tampoco sólo de eso habla. SÍ la conversa, la habla con suma facilidad, no habla todo el tiempo de ello (no es su tema más importante y central), pero sí cuando surge, cuando hay dudas, cuando hay bromas  o situaciones de la vida.

Cuando un niño  –en medio de su ingenuidad, de su curiosidad, de su apertura al mundo- ve por primera vez una mujer desnuda, en la televisión o en alguna revista, no lo ve con el morbo ni con los intereses de los ojos adultos. Pero después lo cambiará, dependiendo de lo que aprenda con sus adultos más cercanos.
Si se asustan, se alarman, se ponen nerviosos, hacen el gran escándalo cuando un cuerpo humano desnudo aparece en pantalla o en las fotos, si corren a taparle los ojos al niño, si gritan “¡apaguen eso!”. Si empiezan a transmitir terribles y grandes nerviosismos cuando ven una escena en la que hombre y mujer se besan y acarician y tapan con enorme aspaviento el rostro de ese niño. (Esto no ocurre cuando comparten con ese niño escenas de violencia extrema, de sufrimiento a humanos, de destrucción ecológica, etcétera).
Si todo esto ocurre, ¿qué creen que sentirá, pensará, intuirá ese niño? ¿No será éste el inicio de una curiosidad que no será satisfecha de manera sana, natural y formativa? ¿No es aquí donde se coloca el interés por las revistas pornográficas, por la desinformación que se convierte en prácticas que alimentan la irresponsabilidad, la falta de plenitud y de respeto a los demás?
La familia natural, la que no se alarma frente a todo esto, sí educa porque con su mensaje de naturalidad transmite tranquilidad al niño o niña frente a su propia sexualidad. Hablamos de una “familia natural” en el sentido que al cuerpo lo siente y lo transmite con esa plenitud y limpieza de mirada y sentimientos que no oculta el cuerpo, que no tiene miedo al desnudo, que va “acostumbrando” al niño y niña a que el cuerpo no sólo es una maravillosa expresión de la vida, sino que es igual en este hombre y aquél, en esta mujer y en aquélla. Que unos somos distintos a las otras (hombres y mujeres), pero no por eso somos superiores, mejores o absurdos por el estilo.
No hay alarma alguna en una familia natural cuando el niño mira, se interesa, menos si pregunta. No hay alarma porque no se siente que aquella curiosidad “sea mala” o sea señal de desvíos o inmoralidades por parte de ese niño o niña. ¿Qué inmoral puede ser la curiosidad por el cuerpo que expresa un niño? ¿No es más inmoral el adulto –que por religión, cultura o deformación mental- ataca, critica, descalifica y llena de castigos y ofensas a ese pequeño curioso? No hay alarma porque no hay motivos. Pero sí hay diálogo, sí hay preguntas y respuestas, sí hay interés por el cuerpo y la sexualidad, sí hay alegría por toda esa temática.
Y aquí se encuentra la principal aportación educativa de este tipo de familia: EDUCA PARA LA ALEGRÍA CORPORAL, como preparación para una vida sexual más sana, sin las culpas tormentosas y absurdas, sin la desinformación peligrosa.
Un niño o adolescente castigado por leer revistas pornográficas (bueno, por verlas, realmente) es un niño o adolescente al que se le está invitando a más pornografía, a buscar información en los lugares menos indicados, a ir solo en ese camino de preguntas y curiosidades, tan sanas y tan lindas para empezar la vida sexual.
Una familia natural, no alarmada y educadora de la sexualidad, tiene rasgos como los siguientes:
No se asusta, ni angustia, ni pelea, ni genera ofensas o enojos frente a escenas sexuales de cualquier tipo. SÍ dialoga, habla, expresa, pregunta y responde sobre esas escenas.
No prohíbe las revistas pornográficas. SÍ las evita, porque no son necesarias para un niño o joven que ve con naturalidad sus primeras escenas sexuales, que las conversa con su familia.
No evita la temática sexual, ni tampoco sólo de eso habla. SÍ la conversa, la habla con suma facilidad, no habla todo el tiempo de ello (no es su tema más importante y central), pero sí cuando surge, cuando hay dudas, cuando hay bromas  o situaciones de la vida.

  1. cham’s avatar

    Thanks, so much!

  2. cham’s avatar

    Thanks so mucho, gracias muchas gracias.

  3. cham’s avatar

    Thanks, so mucho.

  4. cham’s avatar

    gracias por sus palabras. Nos conecta.

  5. cham’s avatar

    Palabras maravillosas que reconfortan y permiten seguir en el esfuerzo. Muchísimas gracias por tus palabras alentadoras.

  6. cham’s avatar

    gracias.

  7. cham’s avatar

    agradezco este comentario.

  8. cham’s avatar

    agradezco el comentario.

  9. cham’s avatar

    muchas gracias.

  10. cham’s avatar

    gracias Shara.

  11. cham’s avatar

    gracias, muchas gracias

  12. cham’s avatar

    me alegra! Adelante y gracias.

  13. cham’s avatar

    De acuerdo, un verdadero milagro para la vida! Habrá que seguir admirando ese hecho, y aprender de él

  14. cham’s avatar

    muchísimas gracias por sus estimulantes palabras!

  15. cham’s avatar

    Gracias, seguiremos con el esfuerzo sobre esta temática.

  16. cham’s avatar

    gracias por este bello comentario.

*