(Para aprender a superar discusiones)
Discusiones siempre tendremos, porque la vida humana está hecha de dificultades, conflictos y contradicciones, y no hay que temer a eso. No son algo a lo que debamos huir, ni por lo que debamos asustarnos innecesariamente. Pero una cosa son las discusiones propias de la vida social, y otra las discusiones que dañan esa vida social. En estas segundas, pongamos cierta atención en este momento.
Sin duda, las discusiones violentas y agresivas son de las situaciones más desagradables que vivimos los seres humanos. Pero además de lo desagradable que son y de los impactos negativos que tienen en nuestro ser individual, también son una de las principales fuentes de nuestras derrotas en todo sentido. Derrotas sentimentales, derrotas profesionales, derrotas políticas, derrotas sociales.
Por una discusión mal llevada, mal vivida o mal gestionada, podemos causar heridas a nuestra pareja que se van sumando y luego nos pasan la factura de la ruptura, del desamor y de la pérdida de la riqueza en nuestras relaciones. O puede que un descontrol en cierta discusión nos signifique perder relaciones importantes en nuestra labor profesional o política, o que perdamos el liderazgo, que nos aíslen, que nos impidan ser parte protagónica de esfuerzos.
En otras palabras, aprender a vivir de otro modo las desagradables discusiones que tenemos en nuestro mundo, puede ser una vía importante y cotidiana para no sólo ser mejores personas, sino también personas con mayor liderazgo social y político, y personas con más alegría interior. Insisto: no podemos huir de las discusiones, siempre vamos a estar en ellas, pero sí podremos evitar sus desagradables situaciones y efectos. La diferencia entre personas no es que unas discutan y otras no, es cómo viven esas discusiones.
¿Alguna herramienta que nos permita aplicar cambios en nuestra forma de discutir? Sí, hay muchas, pero quedémonos, por ahora, en una que es importantísima, útil y con profundos efectos en nuestras relaciones:
Esto significa que vamos a estar muy pendientes de no utilizar palabras que ofenden directamente a la individualidad del otro. Sí podemos, y tenemos derecho, de expresar nuestras críticas y malestares frente a actos, hechos o situaciones. Los actos no se ofenden a sí mismos (un acto no es un ser pensante que se va a ofender por lo que le digamos). En cambio las personas, somos muy dadas a sentirnos ofendidos, principalmente con los adjetivos adversos que empleen en nosotros: feo, malo, tonto, inepto, ignorante….
Parece difícil de aplicar, pero no es así. Cuando uno se encuentre en medio del ojo del huracán de una discusión agresiva, puede ir preparándose. Pensar, por ejemplo, “no voy a emitir ninguna palabra sobre él o sobre ella”, “no voy a ponerle ningún adjetivo”, “sólo voy a usar palabras sobre las acciones”, etcétera.
Algunos ejemplos (muchos salidos de nuestra vida personal):
- En lugar de decirle a alguien “eres un ignorante porque hiciste eso”, la frase podría ser “no sabes de algunas cosas, y por eso hiciste eso”.
- En lugar de decir “eres feo y desagradable por eso que haces siempre”, podría ser “es feo y desagradable eso que haces siempre”.
- En lugar de decir “eres tonta”, podría ser “eso es una tontera”.
Las ventajas de “ir a las acciones, no a las personas” pueden ser:
- Se evitan las ofensas que después generan más violencia o agresividad como respuesta.
- Se evita decir cosas de las que después nos arrepentimos.
- Se evita la ruptura del diálogo conflictivo.
- Se realiza un mayor enfoque sobre las acciones que causan el problema.
- Se aprende a resolver problemas, se aprende a “seguir adelante”, más fortalecidos en la relación.
- Se aprende a gestionar, resolver y aprovechar conflictos de manera tal que se alcanza mayor madurez y se logran más y mejores objetivos.
Pero ¡ojo! Hay que aprender a decir las cosas, hay que ver bien con quién se enfoca la crítica en las acciones. No todo mundo entiende con facilidad la diferencia entre “ir a las acciones en lugar de ir hacia las personas”. Algunas necesitan más explicaciones.
Pero cuando se aprende esto, se aligeran tanto las discusiones, y uno va disminuyendo la lista de situaciones insolubles.


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