Un divorcio siempre es conflictivo, duro, inédito. Ocurre todos los días, en todas partes y es causa de sufrimientos (muchos de los cuales podrían evitarse). Impacta de manera distinta a cada persona. Incluso el esposo lo vive de un modo, y la esposa de otro.
Estas reflexiones van dirigidas a aquellos hombres que están viviendo ese complicado momento, pero que además, son padres. Éste es un elemento que le agrega más pena, más complicación, más dolor y angustia al divorcio. Por eso es importante no olvidar algunas cositas, que si las tenemos presentes, y sabemos cómo utilizarlas en estos momentos, van a aligerar la carga, van a dar otras fuerzas y otros alientos para ir avanzando en la crisis. ¡Y seguir siendo personas completas y felices! ¡Y seguir siendo padres, buenos padres!
Tu amor por los hijos es más grande que el conflicto con tu compañera
La cólera, la agresividad, “sentir que perdimos todo”, “que no es justo tal o cual cosa”, nos lleva a poner en primer lugar nuestro deseo de “ganar en esta pelea”. Y dejamos de pensar en cuánto puede afectar a nuestros hijos que vean eso, que sean parte de eso. Ponemos el amor de nuestros hijos en segundo lugar, cuando –en el fondo, y fuera del proceso de divorcio- eso es más grande que el mismo conflicto. Cuando pase el tiempo sabremos que a ellos y ellas nunca los dejamos de querer. ¿Por qué no tener presente eso en el momento mismo de lo peor de un divorcio?
Te divorcias de tu esposa, NO DE TUS HIJOS
Ten presente esto: ¡no vas a perder a tus hijos, si tú no lo permites! Eso es algo que tiene que ayudarte a tener la fuerza para seguir adelante. ¡No los vas a perder! La relación va a seguir, cambiada, modificada (y en algunas cosas, ¡mejorada!). El divorcio está en la pareja conyugal (incluso puedes seguir siendo amigo de tu exesposa, es decir, se divorcian como pareja, talvez no como amigos o personas). Pero tienes que cuidar no caer inconscientemente en “divorciarte de tus hijos”. Si los abandonas, si te conformas con lo poco (en tiempo, en apoyo, en cercanía), si por pelear los aspectos materiales pierdes los aspectos espirituales y afectivos con tus hijos, sí puede que también te estés divorciando de ellos.
No serás el primero, ni el último buen padre en divorciarse
Es urgente y necesario, más pronto que tarde, que entiendas algo que no nos enseñan en la familia o la escuela: el divorcio no es la peor de las situaciones que vivimos los seres humanos, no nos hace criminales ni monstruos. Incluso algunos padres divorciados tenemos mejores y más plenas relaciones con nuestras excompañeras que muchos hombres con años y años de “supuesta integración familiar” (llena de violencia intrafamiliar, de irrespeto, de ausencia de diálogos, de falta de comprensión verdadera). Algunos somos mejores amigos de nuestras exposas de lo que muchos esposos son con sus esposas. Y aunque en algunas partes aún es motivo de vergüenza o de críticas, recuerda que eso ocurre en las mentalidades más conservadoras y retrógradas, que no son necesariamente las mentalidades de los niños, niñas y jóvenes de hoy, en los cuales están incluidos tus propios hijos.
El divorcio no es algo apetecido, no nos casamos para divorciarnos
Pero si llega a ocurrir, hay que entenderlo que ocurre también como ocurre la decisión de casarnos. Es tan propio de la vida humana, de la historia humana, que no hay que dramatizarlo más allá de lo necesario. La culpa nos llena de amargura y oscuridad, y no nos deja ver mejor el panorama. Recuerdo que la primera vez que entendí esto fue cuando una señora, en una reunión de padres de familia, abiertamente dijo: “soy divorciada y mamá de fulanito…”. La naturalidad, seguridad y aplomo de aquella mujer fue realmente conmovedora, pues en ese tiempo, el contexto aún no era tan abierto o tolerante como hoy. Se trata, pues, de que no sufras tanto como para hundirte (tus hijos te siguen necesitando), y tampoco te avergüences o disminuyas tu autoestima. Aprende de la experiencia y trata de seguir adelante, ¡siendo mejor persona y mejor padre! ¡Y mejor esposo o compañero, si llegas a crear otra relación!
Cede en todo lo que puedas
Cede en todo lo que puedas, con tal de no afectar emocionalmente a tus hijos (ellos y ellas ya están sufriendo suficiente, como para agregarles más dolor al verse en medio de disputas de sus padres). Cede en los aspectos materiales, aunque la ley te permita más. Cede en los aspectos más superfluos. Recuerda que en la vida se trata de “ceder para ganar”. Cede en lo material y superficial para ganar en las condiciones de tu relación con los hijos, para ganar “tiempos” con ellos y ellas. Las cosas podrás reponerlas con tu esfuerzo, pero la calidad de relación con tus hijos, ¡es mucho más difícil recuperarla si la has dañado por las disputas! Perderás cosas, perderás materialmente, pero ¡no perderás a tus hijos!
Prepárate para la pena del “día a día”
El principal dolor o pena que los buenos padres tienen cuando se divorcian es el relacionado con el “día a día” con sus hijos. Pensar en las noches “cómo están, qué están haciendo, y si hay algún grave problema en la ciudad, cómo los atiendo o protejo”….
Prepárate para resentir la pérdida de las noches, de los amaneceres, de los momentos sencillos (que son los mejores)
No puedes hacer mucho contra esas condiciones reales, pero sí puedes hacer mucho para sacarle el máximo provecho a los momentos que tengas. Sí puedes, en lugar de esforzarte más por lo momentos extraordinarios (por ejemplo, fiestas, viajes, comidas en restaurantes u otros) ir luchando para tener momentos sencillos en tu casa. Eso significa que hagas todo lo posible para que haya espacios en los que puedan estar, que allí realicen sus tareas, que en lo poco que estén, “hagan su vida normal” en el espacio que les das. Tener un dormitorio para ellos, tener equipo para que trabajen, ropa, recursos de entretenimiento. Esto va a aligerar esa pena de no tenerlos “día a día”. Y si eres suficientemente inteligente para ceder y crear buenas relaciones con tu excompañera, poco a poco tendrás más tiempo, tendrás más cotidianidad de nuevo.
Toma distancia
Si el conflicto se pone muy serio y complicado con tu exesposa (o esposa aún), trata de resolver los aspectos relacionados con tus hijos poco a poco, y toma distancia de ella (con el tiempo, se irán acercando con menos agresividad, con menos intensidad). Y en esto ganarán tus hijos porque se les evitará el dolor más grande que viven en estos conflictos: ¡ver a sus padres pelear tan agresivamente! Recuerda que la distancia es para bien, es para suavizar los dolores. Pero nunca es distancia de tus hijos.
No contamines a tus hijos.
¡Cuánto cuesta que las personas entiendan este punto! Enfrente de tus hijos no hables mal de tu excompañera, no externes opiniones tóxicas sobre ella. Por favor, ¡no contamines a tus hijos con un veneno que no causaron ellos! Refuerza lo positivo, porque con la llamada “ley del bumerang”, eso te retornará algún día. Por el contrario, toda la negatividad, agresividad y comentarios desagradables sobre ella, también te regresarán. No importa si sabes que ella está haciendo lo contrario. Tarde o temprano, tus actitudes positivas o armónicas, te generarán cosas buenas, sobre todo en relación con tus hijos.
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Es importante dar a conocer sobre temas cotidianos por que muchas veces desconocemos cómo es la mejor manera de actuar o enfrentarse a estas situaciones. ¿Excelente y utilísimo tema! Gracias.
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mira lo que encontré,luego lo platicamos


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